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Discurso del Director del CSW para América Latina en el Acto por el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto en la Asamblea Nacional de Costa Rica


San José, Costa Rica, Febrero 13 de 2024





Agradezco el inmenso honor que me han dispensado invitándome a reflexionar con Uds. en esta importante ocasión y ante tan distinguido auditorio.


¿Por qué estamos haciendo este acto?


Porque en 2005 las Naciones Unidas, 60 años después de terminar la Segunda Guerra Mundial, entendió que era necesario que los estados miembros promuevan la memoria y educación sobre la mayor tragedia del Siglo XX, con el mandato claro y concreto de evitar que vuelva a repetirse. Y para ello se estableció que cada nación elija un día para ello, y que la responsabilidad recaiga en el estado.


Un 27 de enero de 1945 el Ejército Rojo, intentando vencer en la carrera hacia Berlín se encontró con Auschwitz. En realidad, con lo que quedaba de Auschwitz. Los soviéticos se encontraron con remedos de seres humanos que no tenían fuerza ni para mantenerse de pie. Los nazis ya se habían ido y se llevaron consigo a los que aún podían caminar para que las llamadas “Marchas de la Muerte” terminen lo que ellos no pudieron terminar. Los rusos se toparon con  aquellos que ni siquiera se podían levantar. Y a eso se lo llamó eufemísticamente “liberación”.


El régimen nazi desde su concepción promovió una política de odio hacia los judíos que tenía claro el objetivo: La aniquilación de todos los hebreos del mundo.


Primero instalando el discurso de odio en la sociedad para convencer que los judíos éramos los causantes de todos los males de una Alemania empobrecida y humillada por la derrota de la Primera Guerra Mundial, luego aprobando leyes discriminatorias que poco a poco fueron menoscabando los derechos: No a ejercer profesiones, ni empleos públicos. No a comprar a judíos, no a compartir sitios en plazas. Inclusive no a poder comprar un boleto de lotería.


Cuando los judíos ya no podíamos ejercer derechos, comenzó la deshumanización. Fuimos comparados con hongos, ratas y otras alimañas cuya eliminación es deseable para una sociedad sana. La propaganda desde el estado y medios públicos así como la educación oficial normalizaron ese discurso.


Instalada la idea de la deshumanización, a poca distancia la sociedad se encontró con la aceptación de la aniquilación.


Todo ello sucedió mientras el mundo guardó silencio.


Ese silencio dio el impulso necesario para llevar adelante la mayor industria de la muerte ordenada, planificada al detalle y ejecutada con exactitud matemática resultando unos años más tarde en el asesinato de 6 millones de judíos, de los cuales un millón y medio fueron niños.




Como dije, el resto del mundo fue un espectador silente y también tuvo su responsabilidad. Cuando la política nazi era un camino unidireccional a la destrucción, ningún país hizo lo suficiente para recibir a los judíos que indudablemente nos encaminábamos a la destrucción.


Y ya conociéndose la barbarie, a los nazis se los combatió para impedir su expansión territorial, no para evitar el Holocausto. Ninguna nación planificó la destrucción de las vías férreas que llevaban a la máquina de muerte que montaron los nazis en los campos de exterminio.


En las conmemoraciones de esta fecha internacional hoy se escuchará de parte de todos los no judíos una crítica a ese silencio. La pregunta más repetida con el corazón compungido será: “¿Por qué el mundo calló? . Y seguramente citarán el famoso poema del Pastor Martin Niemöller, lamentándose que cuando fueron por él ya no hubo nadie que lo defendiera.


Costa Rica siempre ha sido un ejemplo para quienes defienden la convivencia en la diversidad. Una nación que irradia los conceptos de paz y respeto. Cuando a cualquier americano se le agotan los medios de luchar contra las faltas de su estado, recurre al pacto suscripto en esta ciudad y a la actuación de la Corte Interamericana de la cual es sede.


Y como tal, el Estado Costarricense conmemora esta fecha en la sede del Poder Legislativo, dando un marco poco visto en el mundo a este acontecimiento que demuestra el nivel de compromiso con el Recuerdo del Holocausto.


(Dr Gelblung; Embajadora Allegra Baiocchi, Coordinadora Residente Sistema de la ONU; Dip. Alejandro Pacheco; Gloria Navas; Vicepresidenta de la Asamblea Legislativa de Costa Rica; Canciller de Costa Rica Arnoldo André Tinocco; Embajadora de Israel Michal Gur-Aryeh; Sara Gilbersztein, Sobreviviente de la Shoa)



El contenido de este acto solo cobra valor si ese recuerdo sirve, como dice la Resolución de las Naciones Unidas, para evitar que proyectos como el nazi vuelvan a hacerse realidad.


Es decir, de nada sirve recordar a los fallecidos si no alzamos la voz cuando se reivindican políticas de persecución en la actualidad y elevar el nivel de alerta en los Estados y los circunstanciales representantes políticos.


Por ello, llamo a cada uno de Uds. a reflexionar con detenimiento y revisar donde estuvo su actuación en los últimos meses.


El pasado 7 de octubre nos despertamos en esta parte del mundo enterándonos de episodios que jamás pensamos ver.


Miembros de la organización terrorista Hamas entraron en territorio Israelí con el solo objeto de causar el mayor daño posible a la población civil, no a disminuir la capacidad militar de su enemigo.


Matar indiscriminadamente, violar, decapitar bebés, quemarlos, y al retirarse, secuestrar más de dos centenas de personas de distintas nacionalidades, siendo el menor un bebé de 9 meses, tan latinoamericano como cualquiera de nosotros.


Su motivación no es territorial. Es de inspiración de una religiosidad extremista que se propuso desde su concepción la destrucción del Estado de Israel y la muerte de todos los judíos donde se encuentren. Es decir, los de allá y los que viven aquí.  


Con su narrativa lograron que muchísimos seguidores en el mundo reivindiquen su ataque. Frente a ello, ¿Dónde estuvo su corazón y su acción?


Cuando abiertamente piden la destrucción del Estado “Genocida” de Israel (lo cual no es cierto), están literalmente pidiendo un genocidio de los 10 millones de habitantes que viven en él, y construir una nación “del río al mar”,  ¿Dónde estuvo su corazón y su acción?




Hemos visto manifestaciones en universidades pidiendo echar a quienes defienden la autodeterminación de los judíos en nuestra tierra ancestral, inclusive, proponiendo nuestra muerte. Tres presidentas de las más prestigiosas casas de estudio internacionales evadieron vergonzosamente reconocer ese discurso de odio. Una sostuvo que depende del contexto. Otra que solo se actuaría si el discurso pasa a la acción. En ese momento, ¿Dónde estuvo su corazón y su acción?


Cuando se publicaron las declaraciones de los voceros de Hamas sosteniendo que solo habrá paz en el mundo cuando todos piensen como ellos, borrando de la faz de la Tierra a quienes no lo hacen, ¿Cómo  reaccionó Ud?


Mientras los nazis pretendieron esconder su accionar, Hamas se vanaglorió de su accionar en todos los medios e inclusive, presuntos periodistas registraron la barbarie, publicándola. Y aún así, se escuchan negadores.


En esta cuestión, quiero recalcar la necesidad de entender que el Discurso de Odio no debe estar amparado por la Libertad de Expresión. No existen en ningún sistema jurídico del mundo derechos absolutos. Y el más importante bien jurídico tutelado debe ser la vida. Las palabras y los mensajes distan mucho de ser inocentes. La proliferación de redes sociales sin tutela frente al odio generan una violencia que ya no es potencial sino real.


Simon Wiesenthal nos dijo con una visión premonitoria que “La combinación de odio y tecnología es el mayor peligro que amenaza a la humanidad”


Hace muy pocos días, por ejemplo, partidarios de Hamas en Australia publicaron a modo de intimidación los datos personales de 600 ciudadanos judíos para convertirlos en blancos de ataques. Recién ayer, el sistema jurídico reaccionó con la promesa de regular e impedir que esto suceda. Obviamente, una vez que el daño se produjo.





En cuanto a la falta de reacción, imaginen Uds. como nos sentimos nosotros cuando descubrimos que las agencias que dependen de Naciones Unidas, como UNRWA educaron para el odio al judío durante generaciones, sus empleados participaron de la masacre del 7 de octubre y los actos posteriores, si bajo su sede, sus escuelas, sus hospitales se encuentran los túneles y arsenales. Si UNICEF no actuó en defensa de los niños secuestrados, si ONU Mujeres recién hace una semana levanta la voz sosteniendo que el cuerpo femenino no es un campo de batalla. Si la Cruz Roja no intervino ni interviene para verificar el estado de salud de los secuestrados.


En nuestra propia región latinoamericana, gobiernos nos han dado la espalda. El Cementerio judío de Managua fue vandalizado, oficiales públicos en Chile y Colombia no solo no protegen a su comunidad judía local, sino que incitan a perturbadores a hostilizarla.


Irán, que no solo financia a Hamas, sino también a Hezbollah y a los Hutíes del Yemen, actúa abiertamente en Latinoamérica a través de sus aliados en Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia. En los años 90, ya impulsaron 3 atentados terroristas. Dos en Argentina y uno en Panamá, cobrándose más de 130 muertos. Hoy sostienen una usina de discurso de odio llamada Hispan TV. Y el factor común es el ataque a la vida judía en esta bendita tierra latinoamericana, tratando de arruinar su histórica convivencia en la diversidad.


Por dicha razón, insistimos en elevar el nivel de alerta y dar contenido a actos como el del día de hoy.


Estimados amigos de esta bendita nación: El Día Internacional para el Recuerdo del Holocausto se instauró para aprender que ninguna política antisemita es buena. La Shoa se cobró 6 millones de vidas judías, pero también más de 50 millones de vidas no judías. El antisemitismo no es un problema de los judíos, sino de las sociedades que lo toleran. Y, la solución no depende de los judíos sino de la acción de las sociedades que le plantan combate.


“Lo que empieza con los judíos nunca termina con los judíos”, decía Simon Wiesenthal.


Si no actuamos hoy condenando con todas nuestras capacidades las acciones de Hamas y sus aliados, no hemos aprendido nada y este acto y todos los que los estados organicen, no sirven de nada.


Muchas gracias.






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El Centro Simon Wiesenthal es una organización judía internacional de derechos humanos que cuenta con más de 400.000 miembros. Es miembro consultivo de las Naciones Unidas, la UNESCO, la OSCE, el Consejo de Europa, la OEA y el Parlamento Latinoamericano (PARLATINO)

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